Semblanza de paciente trasplantada de riñón en dos oportunidades

25 Jul

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Tenía tiempo que no dejaba por aquí uno de mis artículos. Fue la primera vez que uno de ellos fue portada del periódico adicionalmente, me sentí muy bien al escribirlo y me gustaría compartirlo con ustedes. Lismar es una chica muy madura, tiene una familia grandiosa y un corazón para seguir siendo la mejor en todo.

 

Aquí está la versión online completica.

 

Lismar Castellanos: “Los niños deben estar más en los parques y menos en las salas de diálisis”

 

Lismar Castellanos, La Reina, tiene 16 años y 28 piezas aperladas que se despliegan cada vez que rememora el día que entró a quirófano para recibir su segundo y definitivo trasplante de riñón. El primero devino de su padre que tras un estudio de compatibilidad resultó apto,  sin embargo pocos meses después su organismo lo rechazó por lo que tuvo que ingresar de nuevo a la lista de espera. Tras dos años más, en los que aguardó con madurez y esperanza, recibió la llamada que le renovó las energías dejando atrás un episodio de cohibiciones injustas para una niña de 7 años y celebrar lo que su tía, Ligia Castellanos, califica como su segundo nacimiento.

Lismar recorre los episodios de su vida en lista de espera en los que relata que su infancia la debatió entre una sala de diálisis y cohibirse de alimentos y momentos que trata de recuperar hoy a sus 16 años de edad. Cuando se es niño, nada resulta más placentero que recrear mundos de ilusión durante las tardes al finalizar el colegio, momentos que Lismar perdió y que ahora se esfuerza en recuperar en la compañía de su familia. La calidez y firmeza de su voz se conjuga con la picardía de una larga cabellera negra y piel morena oriunda de la tierra del sol amada, Maracaibo, estado donde vive la mayor parte de su familia que estuvo apoyándola mientras aguardaba por su trasplante. En Maracaibo también está un miembro especial de la familia Castellanos – Colmenares a la que se le agradece cada 18 de Noviembre por haber intercedido en la salud de Lismar, la Virgen de la Chiquinquirá a la que su tía le paga una promesa de por vida.

La vida de un paciente infante en lista de espera significa estar rodeado de Doctores,  salas de diálisis y los intensos cuidados a los que se deben someter con diversidad de pastillas que lejos están de parecerse a los caramelos que quisieran consumir; este episodio de esta brillante estudiante con promedio de 18 puntos sirvió para definir el futuro profesional al que apunta en la actualidad y es en convertirse en Pediatra para poder ayudar con su experiencia a  aquellos niños que su salud se ha debilitado.

La familia Castellanos – Colmenares está plagada de esa humanidad que se contagia y promueve la cultura de donación de órganos y tejidos. Lisbeth Colmenares, madre de Lismar, es una activista en promover el mensaje de la donación a diversas escalas y con su testimonio de destacar la importancia de agradecer y desmitificar los mitos alrededor del tema.

A la fecha, 14 niños han sido trasplantados y han recobrado la calidad y calidez de vida necesaria para  continuar siendo el anhelo universal de la humanidad, sin embargo aún hay muchos esperando por tener el relato que vive Lismar.

 

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