Los motivos operacionales de mis 5,2 K

22 Mar

Siempre me cuestiono sobre escribir acerca de situaciones negativas que ocurren día a día en Venezuela, creo es como hundir más nuestro país  de lo que ya está… pero en esta oportunidad la cosa fue más allá.

3:00 pm – Chacaito

Caminando hacia la estación de Metro Chacaito, la más cercana a mi lugar de trabajo. Veo mucho movimiento de gente en los alrededores, algo común por la zona pero inusual por la hora, pienso que se debe a protestas en las calles, algo común desde el 12 de febrero, así que como decimos me la tomo con soda mientras converso con una compañera acerca de un proyecto en comunicaciones que nos ha tenido bastante entusiasmada, algo inusual en medio de las malas noticia, sin embargo parece que todavía hay cosas por las cuales se puede apostar. Llego a la entrada que usualmente utilizo y la encuentro cerrada, camino hacia las otras 3 que están cercanas y me encuentro el mismo panorama. – Joder, pienso. – Se lanzó un ocioso al Metro, dedujimos mi compañera y yo.

Un operario de Metro ataviado en rojo, sudado y con un aspecto visiblemente agitado nos dice que la estación Chacaito está cerrada por un descarrilamiento pero que Plaza Venezuela y Chacao están abierta. La cercanía entre Chacao y Chacaito es casi imperceptible, no creía que la estación en efecto estuviese abierta pero como un trabajador del Metro nos mandó hacia allá, pues ¿qué hace uno? Caminar hacia Chacao, ¿no?

Me despedí de mi compañera y comencé a caminar hacia Chacao, como borrego.

3:20 p.m – Chacao

Las calles repletas, los autobuses colapsados y los mototaxis felices de un lado a otro.

Le comentó a mi mamá, que iba vía Higuerote, que hay un caos por esta zona así que me tardaré en llegar a casa, que le “avisaba cualquier novedad”. Al llegar a la estación Chacao mis predicciones, más atinadas que las de Reinaldo el Profeta, fueron ciertas la estación cerrada y una nueva operaria sumida en color rojo, cabello rubio como el sol de las tres de la tarde, uñas acrílicas con detalles verdes y rosado nos exclama que no se está prestando servicio comercial porque el descarrilamiento fue entre las estaciones Chacao y Chacaito.

– A caminar parejo, concluí.

En medio de la multitud guardé mi celular y monedero en un lugar estratégico de mi humanidad. Sí, el lugar que están pensando. No pregunten, así se vive aquí.

Tomar un autobús es matemáticamente imposible. Un mototaxi contranatura. Un taxi debería de pagarle como mínimo con un riñón, por lo que caminar era la mejor opción.

Hacer 5 kilómetros un viernes a las 3:30 p.m el sueño de cualquier atleta lo hice realidad. No me envidien, chicos.

3:35 p.m – Altamira

Mi celular sonaba una y otra vez, la persona que era ni se imaginaba que me encontraba ejercitándome desprovista de zapatos deportivos, lentes de sol, hidratación y un reloj tipo para contar calorías y todo eso. No atendí, obvio, no podía revelar la ubicación de mis preciadas pertenencias, sino el chiste de esconderlas se cuenta solo.

Caminar hasta casa puede sonar hasta romántico, pensando en la vida, proyectos, decisiones que tomar, la verdad es que se podría pensar así, traté de tomar la situación de esa manera.

Cada paso que daba en medio del inclemente sol y los aproximados 26º del viernes 21 de marzo me ponían en perspectiva.

Estudiantes bromeaban. Mujeres con sus niños pequeños se enfadaban. Yo los observaba.

3:45 – Parque del Este

Autobúses por doquier. Los puestos de perros calientes estaban repletos de personas que a su salida del parque decidían comer, mientras que uno de los cocineros callejeros se empinaba una botella sin etiqueta, transparente y que irradió cierto brillo con el sol al momento que condujo su líquido amarillo hacia su boca, el cual le hizo carraspear y me imagino inspirarse para la preparación de un con-todo o un pura-papa. 

Pensé en descansar un poco las piernas en el parque cuando me golpeó una brisa bendecida y a esperar a que “todo pase” pero asimilé que esto nunca pasará, que me haré vieja esperando a que “las cosas pasen” en este país y que “con las cosas como están” es mejor seguir caminando y no dejar que se me haga más tarde porque could be worse. Si no me agarra el descarrilamiento es que se hace muy tarde para andar por ahí así que, continué sin vacilar.

Me llegó la contradicción de qué calle tomar entre el trayecto Parque del Este- Los Dos Caminos

Tomé un poco de agua -ya caliente- del recipiente que siempre llevo conmigo y decidí tomar la vía Francisco de Miranda cerca del Elevado pues es donde se veía mayor cantidad de transeúntes.

Caminé tras una cantidad abrumadora de autobuses estacionados pero encendidos, el humo que expulsaban más el calor me tenía ahogada, aunado a los conductores miccionando a un lado de ellos, más los respectivos locos que te encuentras en la calle me hicieron el recorrido full de adrenalina, al punto de tomar la decisión de caminar entre la defensa porque extrañamente, ahí me sentía más segura que en la acera caminando sola. El destino más chévere pues.

3:50 p.m – Los Dos Caminos

Un par se señoras conversaban entre ellas:

– Esto se cuenta y no se cree chica, hasta ¿cuándo?

– Bueno mija, el pobre nunca se cansa de ser pobre. Si nos cansáramos de esa vaina,  ya fuéramos ricos y míranos aquí. Sentenció una de ellas que tenía una camisa rosada, desgastada por tanto lavar pero aún se notaba rastros de un dibujo de la bandera de Inglaterra. Ironías de la vida.

Pensé en ese instante en mi breve estadía en Londres mientras estudiaba y que un día me afectó un paro del servicio de trenes que utilizaba para llegar a casa. Pensé en aquel entonces: “ni aquí me salvo, carajo”. Recuerdo que tomé un autobús a la salida del Underground que estaba previsto para esa situación y previamente señalado en el cual no me cobraron y llegué a casa sin mayor problema. Al llegar revisé mi mail como de costumbre y tenía uno del Customer Service diciéndome el MIÉRCOLES que ese fin de semana no habría servicio de trenes que por favor los disculpara, que ellos tomaron previsiones extras con los autobuses y que no cobrarían las rutas porque imagina es culpa de ellos. Nunca revisaba los mails del servicio de Metro porque pensaba ¿PA’QUÉ?¿QUÉ TIENE QUE DECIR ESA GENTE? Bueno, ahí tienes, lleve.

Esto me llevó a reflexionar en los (pocos) turistas que están en Caracas y los tomó por sorpresa el descarrilamiento, ¿cómo le explicas a ellos por dónde caminar para llegar a tu destino? No hay ni una miserable señalización en la calle o un mapa para ubicarlos hasta la siguiente parada de transporte superficial. Para ser sinceros los autobuses se paran donde les da la gana y te llevan hasta donde ellos quieren. No les puedes decir: saca el teléfono y abre Google Maps porque BANG! se quedan sin teléfono y probablemente sin vida. ¿Cómo garantizarles seguridad y agradecerles que hayan venido hasta el destino más chévere a pasar unos días? No te la hay.

4:15 – Los Cortijos

Mis piernas tenían ese extraño hormigueo. Ya me había salido una ampolla en el pie derecho y mi agua se había acabado.

Entré a la estación a ver si por gracia divina estaba ya funcionando el Metro, al parecer sí, introduje el ticket y esperé en los andenes a ver que ocurría. El calor empañaba mis lentes y mi cansancio se conjugaba con mi visión nublada.

Llegó el tren y se abrió el micrófono para anunciar que: “por motivos operacionales se estaba presentando un fuerte retraso en estos momentos”. El descarado eufemismo de no llamar aquí las cosas como son “motivos operacionales” descarrilamiento mijo, el tren se des-ca-rri-lo. Aquí a la gente no la asesinan “desaparecen físicamente” aquí tampoco se murió Chávez “lo sembraron” y no es que hay “desabastecimiento” es guerra económica.

Mi ruta a casa

Mi ruta a casa

Gracias a los “motivos operacionales” hice mis primeros 5k, hell yeah!

Llegué a Palo Verde a las 5:30 p.m. Tomé un taxi a casa y bendije ese momento me quité zapatos, saqué mi monedero y celular del lugar secreto y tomé agua. En ese orden.

Sonó mi celular, era mi mamá para decirme que había llegado a Higuerote.

Chacaito – Palo Verde con “motivos operacionales” es lo mismo que decir Caracas – Higuerote.

El destino más chévere.

A.-

2 comentarios to “Los motivos operacionales de mis 5,2 K”

  1. Blismar 22 de marzo de 2014 a 5:10 PM #

    Angela Felicidades, eres EXCELENTE…….no me queda mas, donde te pares harás cosas grandes como esta historia, que a simple vista parece increíble pero no, es lo mas real que se pueda contar.

    • enelcipote 23 de marzo de 2014 a 2:52 PM #

      ¡Gracias, Blismar! qué lindas palabras😀 Te mando un abrazo, me alegra saber que lo disfrutaste.

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