Expectativas Vs. Realidad

24 Nov

“- Ay amiga, es que todo el mundo se está yendo”. 

” -Ya quiero que prospero mi negocio”.

” -Todo el mundo se está casando y/o comprometiendo menos yo”.

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Ests son algunas de las frases que he venido escuchando últimamente de mis amigos y algunos conocidos. Se repiten cada día más y con mayor intensidad debido a algunas situaciones coyunturales por las que atravesamos los que vivimos en Venezuela. Dejando de lado mi ubicación, puesto que la geografía no es importante en este post, lo realmente importante es destacarles que están en medio de una crisis, la de los casi treinta para ser exacto, so don’t feel panic, no estás solo en medio de tus incomprensiones.

En mi post anterior les comentaba brevemente mi período de awakening mientras estuve viviendo en Londres. Esa transición de salir de la zona de confort y hacer las cosas necesarias en tu vida para crear un nuevo capítulo personal y profesional y menos aventurero. Les confieso que pasaba días preguntándome ¿qué era lo que hacía allá? ¿qué he estado haciendo con mi vida los últimos 28 años? ¿Estoy dónde quería estar cuando “creciera”?

Estuve algunos días frente a la computadora, visitando foros y buscando casos similares, ¿soy yo la única que se siente en un persistente estado de falsedad acerca de quién soy y lo que quiero ser?. Bueno, menuda sorpresa que por fortuna no estuve sola en el descubrimiento de la quarter-life crisis o la crisis de los casi llegando a los treinta y todas estas interrogantes eran parte del proceso.

International Journal of Behavioral Development fue mi salvador en muchos aspectos, dándome las cifras que me hacían sentir en dónde pensaba que estaba sola. Según su estudio 49% de las mujeres y 39% de los hombres experimentan éste tipo de crisis cuando los veinte se van para recibir a los treinta.

El existencialismo, el típico qué hago con mi vida y todo lo que hice estuvo mal y por eso estoy atrapado en estos pensamientos vagos llenos de ansiedad y a veces períodos de depresión son las fases de la llamada crisis. Muchos la experimentan a los 20’s otros en la fase media de ellos -hola, qué tal- pero entre todo lo malo hay algo bueno, y lo bueno es que hay solución (y no es comer, tomar y esperar a que se me pase esa vaina rara que estoy experimentando) y que es normal.

Una de las cosas que recomiendan los expertos es parar las comparaciones con nuestros amigos en Facebook/Twitter/Instagram/Linkedin. Los profesionales afirman una verdad inexorable: la gente solamente comparte las cosas buenas que les pasan a través de éstas redes sociales. No es que los demás vivan la felicidad y tú la miseria, es el típico comportamiento humano. Recuerdo leer las noticias y veía cómo jóvenes que si de 18 años de edad ya tenían sus negocios prósperos y hasta cotizaban en la bolsa, estuve como tres días bajo los efectos del alcohol intentando superar esa noticia. Este tipo de casos son la excepción de la norma, es completamente alcanzable pero no logras nada dándote golpes de pecho así como tampoco comparándote con terceros. Es cuestión de tomarlo como inspiración o proceso proyección.

Una amiga hace un tiempo me decía molesta todo lo que sus padres habían logrado a la edad que ella tiene ahora pero “mírame a mí, todavía viviendo con ellos, usando su carro y a veces recibiendo mesadas”. Es completamente comprensible sentirse así, pero estamos en una época diferente. ¿Nos tocó vivir la verde y no la madura? Quizás. Algo que nos puede ayudar a sentirnos mejor es ajustar nuestras metas si bien ya no pueden ser a mediano plazo ajustarlas a largo plazo, aún es factible, pero a otra edad y bajo otros parámetros cónsonos a esta era.

El aspecto en el que más me enfoco ahora es en el que destacan los psicólogos en hacer aquello que nos gusta basado en nuestra pasión e intereses. Si bien es cierto que muy dentro de nosotros queremos ser el ejemplo de la familia, no siempre es lo más sano. Hacer cosas para impresionar a otros gasta tiempo y energía, es mejor invertir ese tiempo haciendo lo que queremos hacer. Escribir listas, leer o bien reflexionar día a día acerca de ello nos mantendrá ocupados y lejos las comparaciones. Más tú menos todo el mundo.

Por último, el merecido break. Puede ser difícil tomar decisiones importantes cuando estamos desesperados. Y mucho más si estamos en medio de la mencionada crisis de los casi.treinta.adiós.veinte. La gente se muda, cambia de empleo, termina con sus parejas, encuentra otra, tiende a pasar trabajo pero les va bien estableciéndose las metas a largo plazo, siendo eso que nos cuenta tanto: ser pacientes.

La combinación de alcanzar lo que quieres ser bajo los efectos de la impaciencia puede ser difícil de manejar, pero la sabiduría llega bajo estas circunstancias, folks.

Personalmente y bajo los efectos la quarter -life crisis aún estoy positiva ante las circunstancias que se me presentaron para darme cierto grado de madurez. Sé que no soy la versión femenina de Mark Zuckerberg pero lo que he hecho con mi vida hasta los momentos ha sido bueno para mí no para la humanidad  y eso, por ahora, me tranquiliza.

Seguiremos informando.

A.

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